sábado, 15 de agosto de 2026

ESNA III, EL TEMPLO DE JNUM

                                           

Vestíbulo techado sostenido por columnas que, a modo de sala hipóstila, servía de antesala
a los espacios reservados y sagrados del templo.

     Cuando los cruceristas salen del comedor, pasos más abajo, en el centro de la ciudad y en el límite de su zoco, el guía, señalando hacia el templo, les informa...

                     Zoco de Esna.

"Esna, como ya sabéis, es una ciudad nacida del comercio de caravanas dedicadas al transporte de oro, marfil sal y esclavos. Detrás del templo, aún pueden verse la ruina de un caravasar, una gran posada donde descansar a salvo durante los grandes rutas. En cuanto al templo, empezó a construirse en la época Ptolemaica y estaba dedicado a la divinidad mitológica egipcia de Jnum, el dios con cuerpo de hombre y cabeza de carnero con cuernos retorcidos pero horizontales, moldeador de los cuerpos humano, antes de que estos nacieran, con el barro del Nilo y dador de vida. El templo fue construido sobre las ruinas de otro anterior, de la época de Tutmosis III. Después, durante la etapa Ptolemaica, tuvo lugar una nueva reconstrucción que   posteriormente, durante la época romana y a causa de las continuas inundaciones del Nilo, requirieron la intervención de emperadores como Claudio y DecioSiendo este último el que dejó mayor huella en el templo y en los ciudadanos. Y quien, con su persecución, provocó el la huída  de la población hacia los desiertos cercanos y, consecuencia del éxodo, puso fin a la llamada “era jeroglífica”.   
                                    Columna y relieve de esta emblemática huella histórica.


El guía hace una pausa y concluye...

“Y por último, durante la invasión napoleónica, los esnaquíes se refugiaron bajo su techo. Terminada la conquista, el edificio inundado por el barro se encontraba a unos 9 metros por debajo del nivel de la ciudad y una expedición científica francesa, con la colaboración de la tropa y obreros locales, trabajaron en el templo retirando la arena y el barro hasta su total limpieza. Después y hasta nuestros días continúan los trabajos de conservación y mantenimiento de esta joya de transición arquitectónica que, puramente egipcia, los emperadores Claudio, Vespasiano, Trajano y Decio, pincelaron con jeroglíficos y firmaron con sus cartuchos reales.”


Texto extraído del libro El Nilo en mis manos
Autor José González Mayoral - Goma -
Obra Inscrita en el Registro de la Propiedad Intelectual
Diseño, maqueta e impresión: José González Mayoral - Goma -
Imágenes: ARCHIVOS GOMA    



jueves, 6 de agosto de 2026

ESNA II, EL TEMPLO DE JNUM



                              EGIPTO, Esna, amarre en el muelle en paralelo debido al poco espacio. 

   Pasada la esclusa, el crucero se dirige al muelle de Esna donde, debido al poco espacio, amarra en paralelo junto a otros. 

   Durante el tiempo de atraque en el muelle, el guía comenta al grupo...

Esna, nacida de un asentamiento estratégico para el comercio,  en la orilla oeste del Nilo, a  unos 60 km al sur de Luxor, hoy es una gran ciudad con una población que ronda los 100.000 habitantes y con una historia milenaria que comienza su desarrollo en el Imperio Medio y Nuevo, alcanzando su esplendor durante los periodos Ptolemaicos y Romano y que, con el “boom turístico” del siglo XXI, se encuentra en el momento álgido de la cresta en la “ola de los cruceros”.  

    El guía, ordena sus papeles, les echa un vistazo y continúa...

  “Nuestro recorrido comienza con el desembarco que haremos cruzando los vestíbulos o las recepciones de los barcos junto a los que hemos amarrado.

   Después, cuando pisemos “tierra firme”, nos encontraremos en el zoco y callejeando entre puestos cargados de todo tipo de mercancías, llegaremos al restaurante donde podremos degustar la cocina tradicional local elaborada con productos e ingredientes de la zona. Recordemos que estamos en el sur, en el Alto Egipto.  Aquí, el reloj parece tener un recorrido más reposado, pues en la cocina”, las ollas de barro y el fuego lento reclaman su tiempo.”                

En la cocina de Esna, el barro y el tiempo van de la mano.        Basbousa.



Tras un pequeño descanso, el guía continúa su información...

   “En el restaurante que tenemos reservado, podemos elegir entre una variedad de platos que pueden ir, por ejemplo, de una sopa verde de hojas de yute, hasta un estofado espeso de okra. Y, todo acompañado con el pan redondo de la zona, conocido como pan shumsi que es el que se consume el Alto Egipto”.


Vainas de okra muy utilizada en la cocina egipcia y en especial en Esna.

  Después, ya en el restaurante y en la mesa de turno, Viator se decide por una sopa de caldo tradicional enriquecida con especias de la zona y cebolla caramelizada muy consumida en la zona.

  Llegado el momento de los postre, aconsejado por el camarero que le habla de masas crujientes salpicadas de frutos secos, se pide basbousa, un pastel de sémola de trigo bañado con un almíbar tradicional aromatizado con agua de rosas o de azahar,  llamado Sharbat  o Qatr  que recién hecho, en caliente, le proporciona una textura más ligera que el tradicional jarabe espeso usado en las cocinas del resto de las gobernaciones del país.

   Cuando los cruceristas salen del comedor, pasos más abajo, el guía les señala el templo de Jnum.


Autor José González Mayoral - Goma -
Obra Inscrita en el Registro de la Propiedad Intelectual
Imágenes: ARCHIVOS GOMA     
Diseño, maqueta e impresión: José González Mayoral - Goma -

jueves, 30 de julio de 2026

ESNA I

 

Vendedores del Nilo ofreciendo, desde la barca, prendas de vestir a los cruceristas.

Atraído por el murmullo de los cruceristas en el que la palabra más sobresaliente es... ¡La esclusa!, Viator da por terminado su repaso histórico de Egipto, se incorpora y abandona el sillón junto a la piscina para acercarse hasta la barandilla de proa donde la gente se está agrupando. En ese acercamiento descubre los bloques de viviendas de la orilla izquierda del río. Y, por lo que ha oído al guía y lo que está viendo, deduce que se encuentra en la esclusa de Esna  que, al regular el paso de cruceros, para sí la llamó... “el semáforo del Nilo”.


  Viator, desde su posición observa cómo, en ese “turno de espera” para que el barco entre en la esclusa, los vendedores locales se acercan en sus barcas de remos al crucero y con una habilidad sorprendente lanzan bolsas transparentes que
conteniendo túnicas, chilabas, mantas o manteles, llegaban hasta los pasajeros de la cuarta cubierta, quienes, tras revisar el artículo y entablar el tradicional ”regateo” del “tira y afloja”, devuelven  a la barca la bolsa con la prenda o se quedan con el artículo, en cuyo caso ponen el dinero acordado en la bolsa y la arrojaban a la barca.

 


   Un espectáculo que comienza cuando el crucero esperaba su turno de entrada en la esclusa y que termina cuando enfilaba su entrada en una cámara en forma de “uve” invertida, momento en el que, ya con la embarcación posicionada dentro de la esclusa, comienza el proceso de igualación de nivel de aguas mediante los siguientes pasos... 

> La compuerta trasera se cierra herméticamente y el agua de la esclusa por un sistema de bombeo. comienza a subir, elevando así la embarcación.

> Pasados 30 minutos, el barco alcanza el nivel del tramo superior del Nilo, estimado en unos diez metros.

> Superado el “escalón” del desnivel, Viator, refiriéndose al mecanismo de ingeniería que eleva el barco hasta el nivel mencionado, lo llama “el ascensor del Nilo”. Y, estando en estos pensamientos, se abre la compuerta delantera y el crucero reanuda su navegación.


Autor José González Mayoral - Goma -
Obra Inscrita en el Registro de la Propiedad Intelectual
Diseño, maqueta e impresión: José González Mayoral - Goma -
Imágenes: ARCHIVOS GOMA