Asuán, en una colina frente al Nilo, su templo, la mezquita de El-Tabia
De
madrugada, como casi siempre, a la hora convenida, las 03:30 hh, Viator se
despierta en Asuán, la “puerta sur de Egipto”, la “joya del Alto Egipto” o la, también llamada, “perla de Nubia”.
A las 05:00 hh, Viator, como todos los cruceristas, se acerca
a las puertas del autobús donde el “jefe de grupo”, esperando que los rezagados lleguen, comenta a los presentes...
“Asuán
es una ciudad situada en la orilla este del alto Nilo, muy renombrada en la
antigüedad por sus canteras graníticas, de tonos grises las situadas
al norte y las exclusivas de color rosado del sur.
De ellas salieron los bloques que modelaron y embellecieron pirámides, templos,
estatuas y obeliscos.
En la actualidad, este patrimonio antiguo sigue reflejándose en el Nilo y su presa
de Asuán, a la que también se asoman los perfiles de la modernidad arquitectónica actual. Un
ayer y un hoy que se sigue proyectando
en sus aguas con guiños de magia y alianza para seducir la cultura
y el turismo”.
Cuando todo el grupo ocupa sus asientos, el autobús toma dirección
sur. Atravesando el desierto, hace una parada junto a una cafetería para que
veamos uno de los famosos espejismos que se producen en aquellas
tierras llanas y extremadamente áridas del Sahara
en el Desierto Occidental de Egipto.
Viator que teóricamente sabe de la ilusión óptica por la reflexión de la luz y también por la refracción que permite una pronunciada curvatura de los rayos que, en vez de llegar al suelo, se desvían hacia arriba y llega hasta nuestros ojos, provocando el efecto “espejo”, como todos, se apéa del autobús mirando al horizonte e intenta poner imagen a lo que ni sabe ni conoce, y sin percepción concreta de lo que ve, pero con la impresión de una imagen difuminada de un lago y una montaña de fondo, pero sin características claras y precisas, regresa al autobús.
Después de
más de doscientos cincuenta kilómetros desde Asuán y casi cuatro horas de
recorrido, sobre las nueve de la mañana, cuando el autobús para, Viator se
bajaba y buscando hueco junto al guía escucha sus palabras...
“ - Nos encontramos en Abu Simbel, al sur de Asuán, en la ribera occidental del lago Nasser, en el complejo arquitectónico llamado Museo al Aire Libre de Nubia y Asuán, declarado Patrimonio de la Humanidad. Estamos frente a los templos de Ramsés II, llamado también el ”Templo Mayor” por su tamaño y el de su esposa Nefertari, el “Templo Menor”.
Ramsés II Los dos templos de Abu Simbel
Estos dos templos, excavados en la roca, los mandó construir el faraón con motivo de su pacto con los hititas.
- “Este templo lo construyó Ramsés II para sí mismo. Con las cuatro estatuas gigantes del propio faraón en la portada quiere demostrar su poder absoluto y , al tiempo, impresionar a sus vecinos, hititas y nubios. Si observáis, los colosos entre sus piernas tiene unas pequeñas figuras que representan a su familia... madre, esposa e hijos. El templo está dedicado a la autoglorificación del mismo faraón, a Amón Ra, a Ra-Horajti (Ra y Horus) y a Path.”
El guía se toma un
descanso en su exposición y girándose al templo menor,
expone...
- “En cuanto a este otro templo, también esculpido en la roca, es un homenaje de Ramsés II a su reina.
Posiblemente Nefertari, su esposa,
fuera hija de
la nobleza. Cuando el faraón la conoce, los dos son muy jóvenes. Ella podría tener quince años y él, aun
en la pubertad, ya tenía esposa e hijos, pero la llegada a palacio de la
jovencísima tebana, con su amor hacia Ramsés, su
saber y su brillo carismático, dando esplendor a cuanto le rodeaba, eclipsa a todas las
esposas y cuando Ramsés sube al trono, nombra a ella y a su anterior consorte, esposas reales. En ese saber hacer y estar,
Nefertari pasa de ser de esposa favorita, a mujer de estado y gran
reina tanto para el faraón como para Egipto. El templo está dedicado a Hathor, diosa del
cielo y la tierra, del sol y la luna,
de la fertilidad y la agricultura. Hathor, es considerada diosa desde el periodo predinástico donde ya era identificada con
todas las diosas locales y todas tomaban su forma.
MITOS
DEL CELULOIDE
El faraón que
se suele relacionar con la historia bíblica de José,
el esclavo hebreo ascendido a visir de Egipto, no fue Ramsés pues
vivieron épocas distintas. Estudios recientes avalan que el faraón que nombró
al citado patriarca bíblico administrador de
Egipto, cronológicamente, vivió siglos antes al
citado faraón.
Otro faraón del celuloide es el que entrelaza
a Moisés, el israelita “salvado de las aguas”, con Ramsés II.
Cronológicamente, el Éxodo se data del año 1446 a.C. y el reinado de Ramsés II entre el año 1279 a.C. y
el 1213 a.C. y el de Nefertari entre el 1279 a.C. y el 1255
a.C.
El hecho constatado es que, los faraones de estos relatos son personajes simbólicos,
pues en la biblia tienen un trato anónimo.
Otros mitos
del celuloide son las momias, los laberintos
de las tumbas (falsos pasadizos),Tutankamón,
Cleopatra ( por la picada erótica de una
cobra), Anubis ( con su ejército de
monstruos), ...
Texto extraído del libro
El Nilo en mis manos
Obra inscrita en el Registro de la Propiedad Intelectual
Autor, diseño, maqueta e impresión: José González
Mayoral -Goma -
Imágenes: ARCHIVOS GOMA









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