PERFILES DESDE EL ALJARAFE SEVILLANO
I mirando desde el taxi hacia la curva que el Guadalquivir dibuja en San Jerónimo, Viator imagina aquellos admirados sábalos de dorso verde azulado que, brillando como la plata, llegada la primavera, dejaban el Atlántico y desde la Sanlúcar de Magallanes y Elcano, dejando ver la mancha negra de sus opérculos, comenzaban su remonte para el desove hasta la popular zona del Alamillo.
Un brusco movimiento del taxi por un desnivel del asfalto a la salida del puente apellidado con el mismo nombre que la popular zona ya mencionada, pero por su apariencia, conocido como el "puente de la Salud", hace salir a Viator de sus pensamientos y mirando al frente, en dirección Camas y Santiponce, en la Cornisa del Aljarafe, visualiza “las siete colinas” que determinaron el asentamiento de los legionarios heridos y veteranos romanos en el lugar conocido como Cerro de San Antonio y sobre el piso de una ciudad preexistente que Escipión "El Africano", evocando a Italia, llamó Itálica y, entre las citadas colinas también localiza las siluetas... del histórico Cerro el Carambolo muy conocido por su valioso tesoro y del entrañable y misterioso Cerro de Santa Brígida, bien reconocible desde cualquier punto cardinal de la Campiña sevillana por su emblemático y sempiterno álamo que vigila sus cerros, su valle y su río.
Cuando Viator, baja su vista hacia el valle, ve el Monasterio de Santa María de las Cuevas e imagina a los monjes cartujos pescando en el río para llevar algún pescado a la mesa y, en esa ojeada al pasado,ve a los pescadores de la zona en “su pesca” y a los pícaros de tierra en su intento de hacer cada cual “su repesca” en los alrededores del Alamillo y la no menos afamada Barqueta, muy concurrida por ser puerta de entrada y salida de la ciudad y punto de encuentro por su cercanía a la “barqueta” (barca) que pasaba personas y enseres de una orilla a la otra del río.
Enhebrando humildes y tímidos “hilos del saber” en agujas del pasado, sumando puntadas e intentando zurcir historias, el taxista llama la atención de Viator con un resoluto...
- Hemos llegado.
Pasado unos segundos, tras mirar al exterior, añade...
- Se nota que fuera hace frío. Aunque mi ruta ha terminado, me quedaré hasta que el autobús que le tiene que recoger, llegue.
- Gracias.
Texto extraído del libro El Nilo en mis manos
Autor José González Mayoral, Goma
Inscrito en el Registro de la Propiedad Intelectual
Imágenes ARCHIVOS Goma

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