Vestíbulo techado sostenido por columnas que, a modo de sala
hipóstila, servía de antesala
a los espacios reservados y sagrados del templo.
Cuando los cruceristas salen del comedor, pasos más abajo, en el centro de la ciudad y en el límite de su zoco, el guía, señalando hacia el templo, les informa...
Zoco de Esna.
El guía hace una pausa y concluye...
“Y por último, durante la invasión napoleónica, los esnaquíes se refugiaron bajo su techo. Terminada la conquista, el edificio inundado por el barro se encontraba a unos 9 metros por debajo del nivel de la ciudad y una expedición científica francesa, con la colaboración de la tropa y obreros locales, trabajaron en el templo retirando la arena y el barro hasta su total limpieza. Después y hasta nuestros días continúan los trabajos de conservación y mantenimiento de esta joya de transición arquitectónica que, puramente egipcia, los emperadores Claudio, Vespasiano, Trajano y Decio, pincelan con jeroglíficos y firman con sus cartuchos reales.”
Texto extraído del
libro El Nilo en mis manos
Autor José González Mayoral - Goma -
Obra Inscrita en el Registro de la Propiedad Intelectual
Diseño, maqueta e impresión: José González Mayoral
- Goma -
Imágenes: ARCHIVOS GOMA
.png)




No hay comentarios:
Publicar un comentario