Con motivo del fallecimiento de Salvador Dalí el 23 de enero de 1989 en Figueras.
"El Cristo de San Juan de la Cruz", perspectiva, cromatismo e impronta. Misticismo daliniano más a la belleza y lo atractivo que a la expiación.
Un sueño californiano
del "Genio del
surrealismo",
fervorosa
demostración de fidelidad
al pintor de los
pintores,
al más grande que el
barroco ha tenido...
por su “Cristo de
Velázquez"
un Cristo ajusticiado,
exánime,
sin tiesura, sin
rigidez,
con corona de espinas
pelo lacio, cabeza
caída...
con sangre derramada
y seca
en un cuerpo desnudo,
con paño de lino para
las vergüenzas
en una cruz de
tableros con nudos,
con cuña para el
apoyo de las piernas...
sobre el poema “El
pastorcico",
del místico San Juan,
doctor de la iglesia
y del que, Unamuno,
del noventa y ocho,
el más significativo,
poetizó...
"¿En qué piensas
tú, muerto, Cristo mío?".
Y Dalí plasmó en el
lienzo
el cuerpo musculoso
de un afamado
en ocurrente
perspectiva, flotando!...
un Cristo sin llagas
en el costado,
sin clavos en los
pies ni en las manos...
un Cristo sin
heridas, sin sangre,
pero un Cristo,
crucificado;
un Cristo iluminado,
levitando
sobre lo físico,
terrenal y humano.
¡Maestra pintura de
un Crucificado!...
sobre un oscuro, que
resplandeciente,
ilumina nubes, deja
ver el cielo
y el mar azulado…
su cala, su vida,
¡su
lugar de trabajo!
Goma
Texto extraído del libro Los
hijos de Manuela
Autor José González
Mayoral -Goma-
Inscrito en el Registro de la
Propiedad Intelectual
Imagen ISABEL GISBERT PALACIO