sábado, 17 de enero de 2026

DEL ALAMILLO SEVILLANO A LUXOR

 Continuación de SEMBLANZAS DE LA ALAMEDA DE HÉRCULES, SEVILLA III 

  Cuando Viator se asoma por la ventanilla, se ve en la N-630 (A-66)  junto al restaurante Aurelio, un bar muy popular  por haberse convertido en un lugar de encuentro de motoristas y viajeros  y en el que ha aparcado el taxista  a la entrada de Santa Olalla del Cala
  Al otro lado de la calzada, unos almacenes y ventas de carretera muy visitados por sus productos ibéricos y comidas caseras.  Después, reconociendo el lugar, se dirige al taxista afirmando... 
- Santa Olalla del Cala.
   Momento en que el taxista le confirma la mencionada ubicación y le avisa de su agenda laboral...
- Sí, Santa Olalla...  Y esperemos que el autobús no tarde mucho, pues tengo otro servicio pendiente.

   Viator, viajero por vocación, con el deseo de hacer más amena la espera, dando paso a una conversación, en voz alta manifiesta...

- Santa Olalla del Cala, un humilde municipio onubense que, perdido en las estribaciones de Sierra Morena, junto a la autovía Ruta de la Plata y con una población de unos dos mil habitantes, ha logrado hacerse hueco en el competitivo mundo del selecto y suculento jamón ibérico

Este pueblo es de los que más han perdido desde que construyeron la autovía, pero como dice el refrán... “No hay mal que por bien no venga”, el pueblo ha sabido aprovechar su riqueza porcina y, como se suele decir por aquí...  “Ha crecido como la espuma"

- Y, como dice el refrán que “la esperanza es lo último que se pierde” y, en esta tierra de carenciassufrimientos, el optimismo y la creatividad del emprendedor andaluz, nos lleva a eso... a vislumbrar esperanza y crear futuro....

  El autobús, como el taxi, se hace esperar y Viator, mirando por la ventanilla, contemplando el horizonte de aquella romántica parcela arropada por un cielo nocturno, límpido, despejado y enjoyado con esa luminosidad que permite contemplar ese maravilloso brillo de estrellas, perfila la silueta de su castillo.                Castillo de Santa Olalla del Cala.

 Momento en el que a su mente acuden eslabones de historia en las estribaciones occidentales de Sierra Morena protagonizados por Sancho IV, “El Bravo”. Una cadena, para los historiadores, “Banda Gallega”, cuyo objetivo era frenar el avance musulmán y cuyo primer eslabón fue aquel castillo de diez torres que ve en aquel cerro.  

   La llegada del autobús que para junto al taxi, frena en seco sus pensamientos. La puerta se abre y el señor Beni, “jefe de grupo” del  viaje, al que ya conoce Viator, se apea, le recepciona con un saludo y le invita a subir.

   Tras unos segundos para despedirse del taxista, Viator sube a la plataforma del autobús, donde le indican su número de asiento, pero antes de acomodarse, aprovecha para, tras un generalizado saludo, presentarse al grupo y hacer llegar a todos el deseo de un feliz viaje.

   Acomodado en su asiento, mirando por la ventanilla,  Viator se traslada a la época romana y a su mente acuden el río Ribera del Cala prestando apellido a pueblos y minas de la zona.  Minas como los yacimientos de hierro, cobre y magnetita cuya huella romana  dejó patente en el término de Calaen el enorme socavón  reconocido como "Galería Romana". Yacimientos que, como Minas de Cala y Minas del Teuler, fueron explotadas hasta el pasado siglo influyendo notablemente en la economía de la zona como lo demuestra el tren minero que, salvando montañas y cruzando valles y pueblos como El Ronquillo y Guillena llegaban a la campiña  buscando el embarcadero de San Juan de Aznalfarache por Camas y Tomaresalquería del término del mencionado San Juan, vinculada a Francisco de Orozco, Marqués de Zaudín y Vizconde de  Tomares hasta 1881 en que el Gobierno Civil de Sevilla aprueba la separación de ambos municipios.

  En ese acomodo, algo adormilado,  pasada la emérita ciudad fundada por el primer emperador romano Augusto, el autobús toma el desvío hacia Madrid.

 Sobre las nueve horas, una parada obligatoria de descanso del conductor, lleva a Viator a acercarse a la cafetería-restaurante para desayunar. Terminado el desayuno, decidido a estirar los pies por los alrededores,  mirando al cielo, observa cómo la Luna, siguiendo su   recorrido, al estar en dirección opuesta al Sol, deja ver la mitad de su disco iluminado, lo que lleva a Viator a pensar que el satélite se está acercando a su cuarto creciente

  El arranque del autobús, le lleva a ocupar su asiento.  Después, el cansancio le puede y cuando se viene a dar cuenta, se ve en Madrid en la zona de Barajas.

                                                                                             AEROPUERTO  ADOLFO  SUÁREZ

   Pasadas unas horas de espera en el aeropuerto, más otra de retraso, bajo la supervisión de Beni, el grupo inicia el papeleo, el embarque y sube a un Boeing 737 de pasillo único, con dirección a Luxor.


                                                          



   Bien pasadas cinco horas de vuelo, Viator, asomado a la ventanilla, deja de ver el mar, la arena y en su escudriñar hacia abajo, entre la modelada tierra de arenisca y margas de matices claros y marrones, salpicada de escasa vegetación, descubre las techumbres de la ciudad de Luxor, construida sobre las ruinas de Tebas en la orilla oriental del Nilo. 

   Terminada la maniobra de aterrizaje, unos minutos de silencio y en el avión resuenan los aplausos gratificantes de una perfecta toma tierra.

   Tras el trámite de visado de pasaporte y la recogida de maleta, el grupo, acompañado de Beni, se aparta hacia un lateral del aeropuerto donde un guía de habla hispana, contratado por la agencia, se presenta como Akil, da la bienvenida al grupo e informa de las normas a seguir durante la estancia en Egipto.

   Siguiendo las instrucciones del guía, Viator, como todo el grupo, le sigue hasta el autobús que, por la calle Sharía al-Karnak, llega al crucero, el hotel flotante, donde recibe la llave del camarote, se instala y se prepara para subir al comedor para la cena.


Texto extraído del libro   El Nilo en mis manos
Autor José González Mayoral, 
Goma
Inscrito en el Registro de la Propiedad Intelectual
Imágenes   ARCHIVOS 
Goma



lunes, 15 de diciembre de 2025

FELICES FIESTAS

A todo mis lectores con el deseo de que la magia navideña prenda en nuestros corazones.

Paraje Cruz de la Vega, Higuera de la Sierra, Huelva. España.

sábado, 22 de noviembre de 2025

A MI PADRE


 En el 124 aniversario de su nacimiento, mañana 23  de noviembre 2025.

  Hace bastantes años, en Higuera de la Sierra, cuando me acerque a saludar a Currita, persona muy estimada por sus paisanos, y mi familia, me contó …
-“Una mañana iba tu padre montado en la mula camino de La Carpintera, iba llorando y al pasar por mi puerta le pregunté por ti y me contestó... Don Domingo me ha dicho que se puede morir en cualquier momento”.
   Aquel día que mi padre derramó aquellas lágrimas, yo tendría tres meses. Cuando las palabras de Currita han llegado a mis oídos han pasado veinticinco años.

   Días más tarde, con mi gratitud a Currita por haberme sabido transmitir aquellos sentimientos con tan sencillas y tiernas palabras, dediqué estos versos a mi padre por  aquella pena interior , por quererme como me quiso.

  DOLOR, SENTIMIENTOS Y LÁGRIMAS

Palabras que como un trallazo
se estrellaron contra tu cuerpo,
se clavaron y rajaron tu alma
dejando libre tus sentimientos…

No pudiste controlar tu angustia,
tus ojos se humedecieron,
tímidamente secaste tus mejillas,
tímidamente se estremeció tu cuerpo...

Y es que, en aquella criatura,
su sangre era tu sangre
y su cuerpo, semilla de tu cuerpo...

Y es que un hijo, Otilio,
cuando se quiere como tú quieres…
acapara todos los sentimientos.

        Goma

A orillas del Atlántico. A mi padre por quererme como me quiso. 


Texto extraído del libro  Tierra de castaños
Autor  José  González  Mayoral -  Goma -
Obra inscrita en el Registro de la propiedad intelectual


Hoy, recordando el día de su nacimiento, quiero hacerlo significativo  con la siguiente 
ACTUALIZACIÓN... 
 
Para ilustrar  estas palabras, estas rimas  y  aquel profundo dolor, he elegido esta imagen...


  San Pedro en lágrimas, hoy en el Museo de Bellas Artes de Bilbao.

Obra de nuestro sevillano Bartolomé Esteban que firmaba sus trabajos con el apellido materno... Murillo.

   DETALLES para agudizar los sentidos y profundizar en la obra…


Erostro, transmitiendo salud con la barba corta, espesa,   madurez  con perilla canosa, dolor con unas silenciosas lágrimas difíciles de descubrir y, con unos ojos bien abiertos y la mirada en “Las Alturas”, vislumbrando esperanza.


Las manos, con los dedos entrelazados encarnando el amor.





Edifuminado de claros y oscuros dando  profundidad a una imagen  con más curvas que rectas y justificando la nueva corriente del  apartado realismo de estas con la llave y elibro...


          Un lienzo  de un pincel barroco de la escuela                       andaluza testimoniando el dolor humano.

      Trágico accidente  DE BARTOLOMÉ ESTEBAN MURILLO

Nuestro artista sevillano recibió  el encargo de pintar  un conjunto de cuadros para el políptico del retablo del Altar Mayor de la Iglesia, hoy desaparecida, de Santa Catalina en el colegio de  Capuchinos de Cádiz.  

Como toda obra de grandes dimensiones  requirió la instalación de un andamio para la realización de las partes superiores de la pintura.

Cuando Murillo terminaba “Los desposorios místicos de Santa Catalina” de la composición, cayó desde el andamio.  Como consecuencia del accidente, la hernia intestinal que tenía se le agravó, su hijo fue por él a Cádiz  y traerlo a Sevilla donde murió meses más tarde, a consecuencia de la caída,  a la edad de sesenta y cinco años.  

Cumpliendo su última voluntad, fue enterrado en su parroquia, en la desaparecida Iglesia de Santa Cruz, en la Plaza de Santa Cruz.

La caída de Murillo conmovió a sevillanos y no sevillanos. El mundo del pincel “vivió en sus carnes” la desdicha y la pérdida de tan insigne pintor a tan temprana edad.


Texto extraído del libro  Cuadros  para la historia
Autor   José González Mayoral  -Goma-
Inscrito en el  Registro de la Propiedad Intelectual
Imágenes  ARCHIVOS   GOMA con la colaboración de ISABEL GISBERT PALACIO


SEVILLA Y MURILLO











                                                      Jardines de Murillo


Plaza de Santa Cruz

Casa en la plaza de Santa Cruz donde estuvo la iglesia del mismo nombre y  fue enterrado Murillo
Placa para perpetuar la memoria del pintor y el lugar 



Texto extraído del libro   Rincones y paisajes con  encanto
Autor   José González Mayoral  - Goma-
Inscrito en el  Registro de la Propiedad Intelectual
Imágenes   ARCHIVOS   GOMA  

Con estas líneas mi admiración para aquellos artistas del pincel y del palustre que con unos maderos, unas tablas y unas cuerdas elevaron su arte hasta las cúpulas y hoy para esas personas  dedicadas a la conservaciónrestauración  que, en su “amor  por el arte”, desafían “las alturas” con un alto riesgo escasamente reconocido.




sábado, 15 de noviembre de 2025

SEMBLANZAS DE LA ALAMEDA DE HÉRCULES, SEVILLA III

PERFILES DESDE EL  ALJARAFE SEVILLANO

   mirando desde el taxi hacia la curva que el Guadalquivir dibuja en San Jerónimo, Viator imagina aquellos admirados sábalos de dorso verde azulado que, brillando como la plata, llegada la primavera, dejaban el Atlántico y desde la Sanlúcar de Magallanes y Elcano, dejando ver la mancha negra de sus  opérculos, comenzaban su remonte para el desove hasta la popular zona del Alamillo.

Un brusco movimiento del taxi por un desnivel del asfalto a la salida del puente apellidado con el mismo nombre que la popular zona ya mencionada, pero por su apariencia, conocido como el "puente de la Salud", hace salir a Viator de sus pensamientos y mirando al frente, en dirección Camas y Santiponce, en la Cornisa del Aljarafe, visualiza “las siete colinas” que determinaron el asentamiento de los legionarios heridos y veteranos romanos en el lugar conocido como Cerro de San Antonio y sobre el piso de una ciudad preexistente que Escipión "El Africano", evocando a Italia, llamó Itálica y, entre las citadas colinas también localiza las siluetas... del histórico  Cerro el Carambolo muy  conocido por su valioso tesoro y del entrañable y misterioso Cerro de Santa Brígida, bien reconocible desde cualquier punto cardinal de la Campiña sevillana por su emblemático y sempiterno álamo que vigila sus cerros, su valle y su río.

   Cuando Viator, baja su vista hacia el valle, ve el Monasterio de Santa María de las Cuevas e imagina a los monjes cartujos pescando en el río para llevar algún pescado a la mesa y, en esa ojeada al pasado,ve a los pescadores de la zona en “su pesca” y a los pícaros de tierra en su intento de hacer cada cual “su repesca” en los alrededores del Alamillo y la no menos afamada Barqueta, muy concurrida por ser puerta de entrada y salida de la ciudad y punto de encuentro por su cercanía a la “barqueta” (barca) que pasaba personas y enseres de una orilla a la otra del río.

   Enhebrando humildes y tímidos “hilos del saber” en agujas del pasado, sumando puntadas e intentando zurcir historias, el taxista llama la atención de Viator con un resoluto...

- Hemos llegado.

Pasado unos segundos, tras mirar al exterior, añade...

- Se nota que fuera hace frío. Aunque mi ruta ha terminado, me quedaré hasta que el autobús que le tiene que recoger, llegue.

- Gracias.


Texto extraído del libro   El Nilo en mis manos
Autor José González Mayoral, 
Goma
Inscrito en el Registro de la Propiedad Intelectual
Imágenes   ARCHIVOS 
Goma