martes, 7 de mayo de 2013

ETAPA 04. PONFERRADA > VILLAFRANCA DEL BIERZO. 22 km



DIARIO DE UN PEREGRINO
      
 Marzo, día 04, Miércoles.

Al salir del albergue, para acortar camino, tomamos por las calles que la tarde anterior anduvimos para hacer las compras. Íbamos subiendo, dirección norte y cuando estuvimos en la parte más alta de la ciudad, ya en las afueras del pueblo, me volví y al fondo el Castillo y pensé...
- Deberíamos haber cogido la ruta que pasaba por delante y haberlo visitado pero, como  lo habíamos visitado días antes, cuando llevábamos el coche a Santiago... mejor será callarme… aquel día les hablé de los monjes templarios dedicados a la guerra y de lo importante que fue para  ellos   establecerse  en  Ponferrada  para dominar toda la Comarca del Bierzo…
Desde allí, El Camino era bastante llano. Pasadas unas tres horas llegamos a Columbrianos cuyo nombre se relaciona con los Padres Columbinos que se encargaban de guardar a los peregrinos y con Columba nombre con el que los romanos, por la abundancia de este ave domestica, la llamaron.
Desde allí, a Fuentesnuevas y Camponaraya situado en  las tierras bajas del Bierzo con bastantes viñedos.  En este recorrido, a nuestra izquierda, en un horizonte muy elevado, veíamos unos montes con nieves en algunas partes y que podían ser los Aquilanos.
Continuamos y llegamos a Cacabelos que, perteneciendo a la comunidad de Castilla y León,  sus vecinos hablan gallego.
Ya habíamos andado unos 15 km y decidimos descansar. Después, un camino llano y algunas empinadas cuestas nos llevó hasta las calles de Villafranca del Bierzo.
Otros 7 km de camino y  cuando buscaba el albergue, a mi izquierda, una iglesia románica llamó mi atención. La miré detenidamente y en su fachada vi una placa que, resumidamente, decía que el peregrino que llegase hasta aquella puerta – Puerta del Perdón – y no pudiera continuar El Camino, por enfermedad, obtenía El Jubileo, La Indulgencia Plenaria. Más tarde supe que era la Iglesia de SantiagoMetros más abajo estaba el albergue.
Después  de registrarnos  fuimos al centro del municipio, en el paseo comentamos el estado caótico de las instalaciones. En una tienda de alimentación compramos bocadillos para el día siguiente y en otra de deportes compré ropa impermeable y un nuevo capote pues, el viento me había vuelto a romper la ropa de lluvia y la próxima etapa se presentaba además de con lluvia y con nieve.  Terminadas las compras cenamos en un local de la Plaza Mayor
Cuando regresamos al albergue, nos ofrecieron apuntarnos a una cena de comunidad que rehusamos.  Cuando el hospitalero se alejó, Brigitte sentada en el banco, recostada sobre la mesa y patidifusa por el estado deplorable y caótico de cuanto allí contemplábamos,  me miró  y dijo...
- ¡ Dios mio, Dios mio...!. ¡Todo sea por el Santo!.
Yo, que desde que desde que pisé el albergue, descubrí mi error en su elección y lo asumí; no tuve respuesta. Pero Reme, siempre mas lisa y despachada, le contestó...
- ¡Yo, a lo mio!. ¿Que Santi nos guíe, hermana!.
Con el objeto de calentarnos, antes de retirarnos a nuestras literas, nos sentamos en el extremo del largo banco de una mesa junto a la chimenea pero el hospitalero, con una sopera en la mano, nos invitó a dejarla libre pues iba a servir la cena y, a pesar de los escasísimos comensales y el largo "tablon" vacío, necesitaba el poco espacio que ocupábamos. Miré a mis hermanas y cogimos nuestras cosas para irnos a descansar.
En cuanto nos retiramos puso la sopera en la mesa que estaba paralela a la que habíamos dejado, invitó a los que se habían apuntado a que se sentaran a su alrededor, les dijo que la sopa era de  patatas y verduras y les pidió que se cogieran de la mano para rezar. Tras esa invitación me despedí con un sonoro y resentido buenas noches. Ya en el patio, cuando nos retirábamos a nuestras literas, por la ventana, comprobé que nuestra mesa seguía vacía. Las cuatro personas que, incluido hospitalero y ayudante,  metían la cuchara en la  sopera se habían trasladado al tablón que estaba al lado y más alejado de la candela.




Texto extraído del libro… Turismo o penitencia 
Autor    José  González  Mayoral -  Goma -
Obra inscrita en el Registro de la propiedad intelectual

ETAPA 03. EL ACEBO > PONFERRADA. 16 km


         DIARIO DE UN PEREGRINO.

         Marzo, día 03, Martes.
Salimos  del refugio y por la calle Real atravesamos el pueblo. En este breve recorrido pudimos ver algunas  casas viejas con la estructuras del pasado. Fachadas y escaleras exteriores de piedra con tejados de pizarra.
A la salida del pueblo, el esqueleto oxidado de una bicicleta recordaba el fallecimiento de un peregrino alemán.
La mañana transcurría con claros de sol grandes y prolongados. La bajada era muy pronunciada y el paisaje bello. El primer pueblo y nuestro primer alivio fue en el área de descanso de Riego de Ambrós.
Recuperados  continuamos El  Camino  por sus calles estrechas y tortuosas.
Me llamó la atención la iglesia con un gran arco lateral, rematado con una escalera que daba acceso, por arriba, al campanario y por debajo, al cementerio, ubicado en el mismo recinto, con muchos enterramientos en el suelo.
Continuamos   bajando,  en   perpendicular, hasta Molinaseca a cuya entrada, frente a la ermita de Ntra. Sra. de las Angustias, a orillas del río Meruelo, en uno de los bancos que miraban hacia el río, descansamos.
Estos descansos, cuando podía y tenía ocasión, los aprovechaba para hablar con la gente del lugar o… buscar detalles para fotografiar. Estando haciendo fotos al puente vi un señor, de edad avanzada, que paseaba lentamente y que, por sus años, podría almacenar  muchas vivencias... 
Me acerqué con intención  de  preguntarle cosas del pueblo y como mi equipo de peregrino lo había dejado en el banco, para que el señor no recelase de mi aspecto y darle más confianza, me presenté como lo que en aquellos momentos era… un peregrino. 
Entablamos conversación y observé que cuando yo le hablaba aplicaba el oído. Entonces pensé...        
-El paso de los años. ¡Qué pena!… no oye bien pero, nos entendemos
Después el me informó...
 - “En este pueblo estuvo la reina Doña Urraca”…
Hablaba despacio, con voz  agotada y con signos de cansancio; noté, que quería marcharse. Preocupado por su estado, no presté mucha atención a sus  palabras sobre Dª. Urraca. Cuando se giraba, para irse, me dijo…
-”Todos los peregrinos pasan por aquí. A la puerta de la iglesia  le tuvieron que  poner una  chapa porque  le arrancaban astillas para llevárselas”.
Supuse que de recuerdo. No quise entretenerle más y dándole las gracias por su atención, me despedí. Mientras volvía a donde estaban mis hermanas, pensé...
- Curiosa información. Es verdad!. A mí siempre me gusta llevarme algún recuerdo de los lugares que visito, aunque sea una piedra pero tendría mi casa llena y mi conciencia inquieta. Las piedras de estos lugares, por su valor histórico, deben ser patrimonio de todos  los hombres… aunque no estén  declarados oficialmente.
Recuperados, con las mochilas a cuestas… por el Puente de los Peregrinos, entramos en el pueblo a la calle principal, por la que el peregrino suele pasar siguiendo El Camino, la Calle Real. 
Atravesando vi… una casa con blasón y otra con torre. Esto llamó mi atención… Atención, pronto distraída, por Brigitte que me hacía saber…
- He visto varias tiendas y no llevamos nada para comer. Deberíamos entrar en alguna y comprar comida. No llevamos nada y  ya  es hora de tomar algo.
Le hicimos caso y le seguimos para volver a una de las tiendas que habíamos dejado atrás. El tendero, muy amable nos preparó unos bocadillos y, mientras lo hacía, nos habló del pueblo, de los peregrinos, del rio… con relación a éste, recuerdo que nos dijo…
- En verano, que  es  cuando hay más afluencia de peregrinos, abren unas compuertas que desvía parte del caudal hacia unas pozas, que habréis visto al pasar el puente, con el objeto de aliviar el calor y…  ¡los pies!.
Cuando nos íbamos, nos indicó que, a la salida del pueblo, había un crucero y un espacio con bancos donde descansar y comer…
El crucero sí  lo vimos pero el lugar de  descanso no. A la salida, en un  terreno abierto
que apilaba maderos, encontramos hueco para comernos los bocadillos.
Recuperada la energía, por la acera, llegamos a Campo y de allí al albergue de Ponferrada... Ponte dy ferro, por el puente de madera reforzado con hierro, sobre el Sil y construido para facilitar la peligrosa travesía a los peregrinos.
Registrados en el albergue y duchados, salimos de compras pues el viento me había roto el capote. Me compré un equipo de pantalón y chaqueta impermeables pero de mala calidad pues, cansados de dar vueltas, no encontramos una tienda de deportes; por lo que, después de algunas compras para la cena, volvimos a la calle del ascensor que nos llevó a las calles del nivel superior y nos evitó  subir la cuesta y dar la vuelta a las manzanas de pisos.
Una vez arriba, tomamos dirección al albergue por el camino hice unas fotos al Sil.
Cuando llegamos cenamos y nos retiramos a nuestra habitación. Nos habían asignado una habitación con cuatro literas y con la condición de que si llegaba alguna chica la instalarían en la que quedaba libre. De esta forma a nadie  molestábamos y nadie nos molestaba.
Al ser temprano para dormir, hice el recuento de los datos más importantes de la etapa.
En mi agenda, quedó registrado el siguiente apunte… 
- Hoy,  ha   sido  un  día de pocos kilómetros. En total 16... 8 desde El Acebo a Molinaseca y otros 8 desde Molinaseca hasta aquí. Tal vez, por  llegar pronto y no demasiado cansados, hemos recorrido tantas tiendas
        




Texto extraído del libro… Turismo o penitencia
Autor    José  González  Mayoral -  Goma -
Obra inscrita en el Registro de la propiedad intelectual


ETAPA 02. RABANAL DEL CAMINO > EL ACEBO. 17 km



DIARIO DE UN PEREGRINO

 Marzo, día 02, Lunes.

A las 07:30 nos levantábamos y a las 08:00 estábamos en el Camino. El cielo seguía cubierto aunque, de vez en cuando, aparecían pequeños claros  de escasa duración. La orografía del terreno y el tiempo, auguraban una etapa, de unos 20 Kms, muy dificultosa.
Comienzan a caer copos de nieve… el camino comienza a blanquear… un paisaje de estampa navideña nos  envolvía. Estábamos subiendo los Montes de León… fuertes repechos nos llevaron a Foncebadón. Nos acercábamos al punto más alto de la etapa, Cruz de Ferro, pero no lo veíamos...
Cuando  subo una cuesta, avanzo con la mirada en el suelo; mirada que solo levanto  de vez en cuando para ver cómo continúa y asegurarme de que no hay “tropiezos“. Nunca busco el horizonte pues de nada me sirve  verlo, de todas formas, lo que cuenta es subir y llegar a la cima. Más de una vez pensé en la cuesta que, desde El Molino, pasando por El Castañá, sube a la cumbre de “El  Alto de La Carpintera“ y en mis padres y en la vida tan dura que les tocó vivir en aquellos campo. Estando en estos pensamientos, al levantar la cabeza, vi lejos y borroso, como un palo largo  y delgado que se erguía sobre un montículo y aunque no veía la cruz, intuía que estaba en la punta…
- ¡Por fin! Pensé. ¡La Cruz de Ferro…!  Chillé para llamar la atención de mis hermanas.
Al llegar,  dejaron  de  caer los copos  de  nieve  y  comenzó a llover con fuerza. Corrimos a  cobijarnos  bajo  el  alero del albergue que,  como nos habían anunciado, estaba cerrado.
Cuando dejó  de  llover, ya habíamos aliviado nuestros pies con las cremas y unos  masajes; así que aprovechamos la descampada para salir  del resguardo que nos daban la pared y el alero y examinar las instalaciones.
En ese examen descubrí que…
La cruz miraba tanto al peregrino que iba a Santiago y  era nuestro caso, como al que regresaba…
Estaba en el punto más alto de Los Montes de León, en el Puerto de Foncebadón, a unos 1.500 mts que señalaba el fin de La Maragatería y el comienzo de El Bierzo y que,  con la  mirada  en el sur, frente a mí,  a la
izquierda, el pico que destacaba en aquella sierra blanca que veía en el horizonte podía ser  El Teleno,  con algo más de 2.000 m y en cuyas laderas podía nacer el río Duerna,  gran tributario del río Tuerto que desemboca, cerca de La Bañeza ,en el rio Órbigo.
Pero, lo que más llamó mi atención, además de la cruz de hierro, fue el Reloj del Peregrino. Estando colocándome en el rectángulo del mes de  Marzo, para  comprobar la hora, comenzó a llover y a soplar fuerte un  viento muy frío. El instinto, creo que de supervivencia, me llevó hasta mis hermanas para decirles…
- La  montaña es muy  traicionera… Una ventisca, a esta altura, nos puede alcanzar en cualquier momento. Hay que salir de aquí de inmediato.
Así lo hicimos, al tiempo que añadía…
- Bajaremos   por   la  carretera…  recordad   que   nos aconsejaron que la bajada no la hiciéramos por el camino, que estaba muy malo y que era muy pronunciada…
Al iniciar la bajada, me volví para hacer unas fotos. Pisábamos tierras de El Bierzo, bajábamos por la carretera pero, cuando veíamos que el camino, que iba casi paralelo, estaba en mejor estado, la abandonábamos; así, dejamos atrás Manjarín, donde al pasar, sentimos las campanas del refugio.
Aquella pronunciadísima bajada nos llevó hasta El Acebo,  primer pueblo del Bierzo,  como marcó el sello del albergue en nuestras Credenciales… un pueblo con casas de piedras, con las escaleras, también de piedras, en la calle para subir al piso de arriba y que se remataba con un tejado de pizarra.
Después de instalarnos en el albergue y asearnos salimos para comer algo. La etapa había sido muy dura, estábamos agotados y nada más cenar nos fuimos a dormir.
Ya en  mi litera, el peregrino contiguo, en voz baja, le decía a otro…
- La Cruz la hizo y la puso allí, un peregrino para que en invierno, cuando los caminos se cubren de nieve, sirviera de referencia.
- Conozco esa historia. Tenía entendido que fue un monje.
- Yo he leído, no se dónde, que fue un peregrino y que  las piedra  que   hay amontonadas,  alrededor de la cruz, son las piedras que los peregrinos han ido dejando allí… por eso hay tantas.         
- Pues  la  van  a  tapar… Contestó  una tercera voz con tono jocoso.
- También he  leído que las traen desde donde viven y que las ponen allí los peregrinos para que el Santo les dé suerte… para evitar los peligros.
- Así  hay tantas …
    Pensando en ello me dije...
- ¡Qué  pena…! y  añadí…
- De haberlo  sabido… habría traído una piedra de La Umbría, del cruce de las cuatro callejas, de  Cornicabra… y otra de Higuera, de La Toba, con los nombres  escritos con tinta permanente…




Texto extraído del libro Turismo o penitencia
Autor    José  González  Mayoral - Goma -
Obra inscrita en el Registro de la propiedad intelectual


domingo, 5 de mayo de 2013

ETAPA 01. ASTORGA > RABANAL DEL CAMINO. 20 km



DIARIO DE UN PEREGRINO

 Marzo, día 01, Domingo.
     Al levantarnos supimos por otros peregrinos que estaba lloviendo. Con nuestros equipos para la lluvia salimos, del albergue  como teníamos proyectado… siguiendo  las  conchas que señalaban El Camino.  
     Nuestro primer objetivo, como todas las mañanas, era desayunar; pero, al ser carnaval, todos los bares  los encontrábamos cerrado; ya en la salida de Astorga, tuvimos la suerte  de encontrar uno  abierto.
     En cuanto entramos nos hicieron sitio en el mostrador y comenzamos a charlar con los que ya estaban o iban llegando. Tomamos un Colacao y unas tortas típicas del pueblo. Al salir, el  camarero  nos entregó un paquetito de tortas distintas a las que habíamos tomado y con tono acentuado añadió añadió...
-  Estas, para el camino. Solo se hacen en estas fechas. 
   Tras nuestras palabras de agradecimiento, nos echamos nuestras mochilas a la espalda y  seguimos nuestra ruta…
   El primer pueblo que atravesamos fue Valdeviejas, y le siguieron… Murias de Rechivaldo, Castrillo de los Polvazares, Santa Catalina de Somoza y El Ganso… Pueblos románticos, con casa de paredes  y dinteles de piedra…
     Un  camino, al  principio,  llano y pobre en vegetación pero, conforme avanzábamos, aparecieron las colinas que paso a paso iban alcanzando más altitud.
     En los alrededores de El Ganso el terreno comenzó a tomar altura… nos encontrábamos en las puertas de los  Montes de León. Habíamos andado  unos  14  km y nos quedaban, aproximadamente, otros 8 km de subida hasta Rabanal del Camino donde dormiríamos pues, aunque para esta etapa, mis cálculos eran  de unos 27 km hasta Cruz do Ferro, al estar su albergue cerrado, nos vimos obligados a terminarla en Rabanal, cosa que nos alegró por el azote del viento y la lluvia.
     Siguiendo el Camino, desembocamos en  el Albergue, Ntra. Sra. Del Pilar, donde, en principio, la acogida fue algo seria. Nos recibió una señora y cuando fuimos a entrar para registrarnos… con mucho carácter, nos prohibió pasar y señalando al patio nos  dijo…
- Los capotes, las botas… todo lo mojado, ponedlo allí y cerrad  la puerta que se va el gato. Salimos y…
- ¡Que carácter…! Además, yo no he visto el gato  
-  Se refiere al calorcito… me apostilló Brigitte.
   Así lo hicimos y cuando estuvimos en chanclas y desembarrados, entramos; nos duchamos y, más presentables, fuimos al comedor donde la señora nos tomó los datos. En cuanto lo hizo, esta señora se marchó y, al poco, apareció otra que, luego conversando, contándonos su historia y la de su familia, nos dijo que la señora que nos recibió era su hermana, que pasaba allí unos días y repitió de forma que no diera lugar a dudas ...
     -La hospitalera… ¡Soy yo!. Palabras que acompañó con una fuerte palmada en el pecho.
    Yo al principio lo dudé pues, la señora que nos recepcionó no la vimos más, pero la transparencia con que esta segunda persona nos hablaba, su disposición   en  servirnos   cuanto queríamos y la atención que recibíamos  de su padre que a cada momento echaba leña a la estufa… todos estos detalles me llevaron a pensar que la hospitalera era la señora que teníamos delante.
     Tomamos una merienda - cena, a base de lomo, huevos, chorizo y que yo acompañé con un tinto que, según la hospitalera, era de la zona…
- De un señor que lo hace en su casa y me lo trae por encargo.
    Seguía lloviendo y no se nos apetecía ni salir, por la lluvia y el viento, ni dormir porque era demasiado temprano… poco a poco fueron llegando más peregrinos. Entre ellos una chica inglesa y  otra alemana.
     Pegados al calor de la chimenea  pasamos un  buen rato cambiando impresiones sobre El Camino; luego, todos  se fueron a dormir.  Nosotros seguimos hablando  de Sevilla y de Andalucía con  la  hospitalera. Después le tocó a ella informarnos de los albergues para las siguientes rutas y,  más cansado que con sueño,  sobre las nueve, decidimos irnos a la cama.
     En mi litera, cogí la libreta y el bolígrafo  y me puse a resumir los datos más importantes de la jornada.






Texto extraído del libro  Turismo o penitencia
Autor   José González Mayoral  - Goma-
Inscrito en el  Registro de la Propiedad Intelectual
Imagen   ARCHIVOS   GOMA    


EL CAMINO. Viñetas. A SANTIAGO VAMOS.

 Dos peregrinas y un peregrino dispuestos  para hacer El Camino a pie... atravesar los Montes de León y de Lugo, leer el CASI muchas veces, llegar a Santiago, recoger La Compostelana, darse los cabezazos y, en la Misa del Peregrino oír en la mención de llegada... "Tres de Sevilla".


                                                  
Texto extraído del libro  Turismo o penitencia
Autor   José González Mayoral  - Goma-
Inscrito en el  Registro de la Propiedad Intelectual

Imagen   ARCHIVOS   GOMA    




sábado, 4 de mayo de 2013

EL CAMINO. UNA NOCHE EN ASTORGA.




     Un espectáculo de sonido amenizaba la plaza  y sus alrededores. Nos mezclamos con el público. Intentamos cenar pero, como los bares estaban llenos, invité a mis hermanas dar una vuelta para enseñarles la Catedral… del  gótico flamígero, donde se mezcla  lo barroco y lo renacentista. El Palacio de Gaudí
- El que hizo La Sagrada Familia…
- Efectivamente  y  que  no  terminó  porque  un tranvía le atropelló causándole la muerte.
     Mientras ellas hacían unas fotos, yo me acerqué a la iglesia, situada a la izquierda del conjunto, con el mismo objetivo. Me fui a la acera de frente para hacer  fotos de la  fachada. Estando buscando perspectivas salieron de la casa dos señoras mayores.  Inmediatamente  pensé…
-Las personas mayores siempre tienen historias que contar… y con este pensamiento me acerqué a ellas.
    - Me podrían decir cómo se llama la iglesia?
    -  De Santa Marta
    - Y…  el edificio que está al lado…?
  - Tiene  mucha  historia. Ahí  metían” las  mujeres  de mala vida” que llegaban a la ciudad...
 -Eso era en la antigüedad, mujer… Aclaró la otra señora.
- Pues, eso es lo que le estoy diciendo. Mira que tu, también…                       - ¿Las emparedaban…?  Insinué.
- No sé…
- ¡Mire usted! Eso, no lo sabemos…
- Esta noche…  he visto más de un niño de maragato
- Cuando se ven,  es por la fiesta  de  Santa Marta… 
   Palabras que aclaró  su compañera...
- Como son en verano, todo esto, se llena. Las madres visten a los niños con los trajes… bueno, los mayores también se visten. Ya sabe  usted…  
- ¡Bueno, se pone esto que no se puede ni imaginar…!
-  Con la verbena, vienen de todas las aldeas…
- ¿Es verdad que antiguamente en el pueblo había muchos arrieros…?  Pregunté.
- Sí, sí… aquí siempre ha habido mucho comercio…
- Aquí, hacíamos jabón, chocolate…
- ¿Ha probado usted el chocolates?
 - No.  Todo está cerrado…
 - Hoy y mañana está todo cerrado.
- Es verdad que, el maragato es  especial…?
- ¿Especial… Por qué…?
- Porque se atrevía con todo… Fabricaba, comerciaba, transportaba…
- Los hombres de aquí siempre fueron muy buenos trabajadores.
-  He oído que esta tierra es muy dura y que además hace mucho frío en invierno y mucho calor en verano…
- Si señor. Y que la tierra  es muy pobre y  que… entonces no había de nada. Se pasaban muchas penas y muchos sudores…
-  El traje de maragato  es muy especial… Apunté.
-  Eso, sí. Es muy bonito. ¿Le ha gustado…?
- Sí y mucho, pero… me costaba preguntar lo que quería saber, no me atrevía. Por fin me decidí… He oído que, los hombres y mujeres de esta tierra, tienen unas costumbres especiales a la hora de casarse… Eso es verdad…?
 - No le entiendo. Dijo la señora que, casi siempre, me contestaba.
- Me refiero a que el Maragato solo se casaba con una maragata…
- Sí. Claro. Pero eso era una costumbre muy antigua que se va perdiendo.
- ¡ Como todo lo antiguo!. Ratificó su compañera.
- ¿Y, la zapateta…?
-   Eso,  si que no se  pierde…
- ¿Lo del baile…?  
-¡Claro, mujer…! Dijo la otra señora mirándola. Se refiere al salto que  dábamos  bailando.
- Sí; eso sí…
- En las fiestas de  la verbena… Lo bailan los jóvenes.
- ¡Claro, que se baila! Es lo típico…
-  ¿Puedo hacerles otra pregunta?
-  Ya tenemos que irnos… se nos ha hecho tarde.
- Es verdad que, antiguamente, cuando una mujer daba a luz…  los privilegios eran para el marido?
-   A qué  se refiere ?
 - He oído que, la mujer maragata es muy fuerte… tan fuerte que, terminaba de dar a luz y no se tomaba reposo… no se quedaba en la cama para recuperarse…
-  Si mujer. ¿No te acuerdas?...
- Si, claro… No me voy a acordar…? En cuanto nacía el hijo… nos poníamos a hacer  las cosas de la  casa. Las casas daban mucho trabajo y todo tenía que hacerlo una… ahora ayudan los hombres… 
-  Y que ahora… tenemos lavadora…  antes no.      
-  Sí, eso es así pero… él se refiere a que,  con el parto, quien descansaba era el marido, no la mujer… Le contestó la segunda en hablar, mirándome.
- Pero, por el trabajo,  mujer. Teníamos muchos niños y muchas cosas que hacer. No podíamos quedarnos en la cama.
 - Bueno, ya nos tenemos que ir… Es muy tarde. Dijo la señora que siempre contestaba.   Les di las gracias y, al despedirme,  añadí…
-  Soy peregrino.
-  No lo parece…
-  Pues sí. Mañana empiezo El Camino…
-  Por aquí, pasan todos los peregrinos…
- ¡Buen camino! 
-  ¡Buen camino! Reiteró su compañera.
   Con un gesto de respeto y la palabra adiós me despedí de aquellas encantadoras señoras.
  Cuando cruzaba la calle, pensé… 
-  Tantas  veces  que  he  pasado  por  aquí y.. si no llega a ser por estas señoras no me entero de  estas cosas.
    Me uní a mis hermanas y en el camino de regreso a la plaza pude comprobar la fama de Astorga por sus chocolates.  Abundaban las pastelerías que seguían cerradas y en sus escaparates, adornadas con múltiples detalles, destacaban las atractivas tabletas.
-  Tanto como me gusta y me voy a ir sin probarlo…
     Todos los bares seguía llenos, se había hecho tarde y por la mañana, a las siete, había que levantarse pues, a las ocho, el peregrino debe  dejar libre la cama, salvo enfermedad o accidente y… aún no habíamos cenado.
     Al volver a la plaza la gente bailaba al ritmo de la música y los bares estaban a tope… Bailamos un pasodoble y cuando terminamos, nos metimos en una pizzería
     Nos   abrirnos  paso, hasta  alcanzar  el mostrador. Fue difícil… cuando lo conseguimos,  una familia se levantó de una mesa y Brigitte, que estaba más cerca, la ocupó de inmediato.
  No tardaron en atendernos pero…
- Tardaremos en servirles…
- ¡Por favor!  Procura  atendernos lo más pronto posible. Somos peregrinos y, mañana, tenemos que levantarnos temprano…
- Lo tendré en cuenta… pero, mire como está esto.
   Por lo que había leído y por lo que me habían comentado sabía de la atención especial que los pueblos del Camino tiene con el peregrino. En este decir ya habíamos tenido alguna experiencia en… las calles de Santiago… las paradas de los autobuses… Estaba claro que el peregrino gozaba de un miramiento diferente.
   No tardaron en servirnos las bebidas y cuando nos  dimos  cuenta teníamos  nuestras pizzas delante y la mía… diciéndome ¡Cómeme!
    Terminamos pronto y nos fuimos al albergue, donde  ya, todo era silencio. Antes de dormir pusimos a cargar las baterías de las cámaras y los teléfonos y… 
-    Yo, voy a repasar la mochila.
-    ¡ Otra vez…?
      Las palabras de Reme nos contagiaron y de nuevo comenzamos primero a sacar, luego a seleccionar y, por tercera vez, volver a meter  ropas y cosas en la mochila… Brigitte, se lo tomó con más tranquilidad y pronto pasó a estar en "siete sueños". Expresión, que dicho sea de paso, nunca he podido encontrar su origen.
     
Texto extraído del libro Turismo o penitencia. Primavera 2.009
Autor    José  González  Mayoral - Goma -

Obra inscrita en el Registro de la propiedad intelectual. 



                                            
Texto extraído del libro Historias y paisajes rimados. Primavera 2.012
Autor    José  González  Mayoral - Goma -

Obra inscrita en el Registro de la propiedad intelectual



miércoles, 1 de mayo de 2013

EL CAMINO DESDE ASTORGA A SANTIAGO. PREPARATIVOS. ETAPAS


EL CAMINO A PIE

P R E P A R A T I V O S

Documentación.- D.N.I., Tarjeta  médica, Compostelana, Seguro que cubra  un posible accidente y Guía del Camino.
Equipamiento.- Mochila y botas impermeables, calcetines de ejecutivos para, encima, llevar los de algodón sin costuras; gorro o sombrero, gafas de sol, mudas, agua, bastón y útiles de aseo personal.
IMPORTANTE.- En la montaña el tiempo puede cambiar en cuestión de horas por lo que antes de iniciar una etapa es conveniente consultar la climatología local para tener en cuenta otros útiles  de abrigo, lluvia o nieve. 

T R A M O S
El recorrido lo planificamos en dos tramos...
Primero.- Desde Astorga a Sarria con un recorrido de  aproximado de  160 Kms  y donde nos tomaríamos un día de descanso.
 Segundo.- Desde  Sarria  a  la  catedral de Santiago  con  un recorrido aproximado de 110 Kms  y  donde nos tomaríamos un día descanso, antes de iniciar el regreso.                          



ETAPAS

Etapa 01, día 010309.-
Astorga > Rabanal del Camino.   Kms.   20

Etapa 02, día 020309.-
Rabanal del Camino > El Acebo,   “    .   17

Etapa 03, día 030309.-
El Acebo > Ponferrada,                  “    .   16

Etapa 04, día 040309.-
Ponferrada > Villafranca del B.,    “     .   22

Etapa 05, día 050309.-
Villafranca > O Cebreiro,              “     .   25

Etapa 06, día 060309.-
O Cebreiro > Triacastela,               “     .  23

Etapa 07, día 070309.-
Triacastela > Sarria,                       “    .   31

Etapa 08, día 080309.-
Sarria > Portomarín,                     “    .   22 

Etapa 09, día 090309.-
Portomarín > Palas de Rei,          “     .   24

Etapa 10, día 100309.-
Palas de Rei > Melide,                 “    .   15

Etapa 11, día 11309.-
Melide > Arzua,                          “     .   14

Etapa 12, día 120103.-
Arzua > Arca do Pino,                “     .   20

Etapa13, día 130309.-
Arca do Pino > Pza. do Obradoiro  “ .   22

                    Cálculo estimado..........     271 Kms.






Texto extraído del libro Turismo o penitencia. Primavera 2.009
Autor    José  González  Mayoral - Goma -
Imágenes  ARCHIVOS  GOMA
Obra inscrita en el Registro de la propiedad intelectual.